miércoles, 29 de marzo de 2017

Agua fría

La lluvia comenzó a caer en el momento perfecto. 
En el instante justo en que su alma se alborotaba y quería salir de su cuerpo.
"Ojalá ser lluvia", pensaba. Su interior era una completa tormenta.
Los recuerdos la consumían, hasta que en un instante, mientras un trueno resonaba a lo lejos, sus ojos se inundaron de lluvia. Literal, ella se encontraba fuera, sin importar el frío viento ni el helada agua que la cubría, y se volvió una con la tempestad. 
Lloró junto al cielo, preguntándose cómo era posible querer dejar este mundo, siendo que la propia naturaleza de éste la comprendía mejor que nada en ese momento. 
Deseó ser nube, para volar lejos de todo ese entorno que, tarde o temprano, la evaporaría.

sábado, 22 de octubre de 2016

Complicado amanecer

En blanco. Su mente volaba vaya a saberse dónde. Se sentía vacía. Como si fuera una simple cáscara sin contenido alguno por dentro. No podía encontrarse a ella misma, y no estaba segura en qué momento puntual se había perdido. O quizás nunca se había tenido.


Fuera lo que fuera, estar muerta no parecía algo malo al lado de ese sentir. Lo único que le hacía creer que una parte de su alma aún vagaba por algún rincón eran las emociones que sentía gracias a la agitada música que fluía a través sus auriculares.
Comenzaban a verse a lo lejos los delicados colores de la aurora, pero aún todo seguía oscuro y quieto, como ella.


De pronto, esa canción, ese ritmo distinto. Melodías de piano, tranquilas, calmas, comenzaron a sonar. Sintió unas terribles ganas de llorar. Esa música la remitía a tiempos mejores, en los que él la había querido bien.
    
La soledad la invadió por completo, y le hubiera encantado tener con quien hablar en el asiento de al lado. Así fuera un extraño.

Los días pasaban y ella se seguía sintiendo estancada. Se decía a sí misma una y otra vez "no llores". Odiaba que la vieran vulnerable, y un colectivo no era un lugar ideal para mostrarse así. 

El sol quería salir y su corazón se aceleraba al tiempo que el chofer conducía más rápido. Necesitaba ver aunque sea un rayito de luz, algo que levantara un poco su espíritu. Esa noche le había resultado eterna, y no había podido pegar un ojo. Quería llegar lo antes posible a su apartamento, quizás allí podría descansar. O quizás no. Quizás los recuerdos comenzarían a rodearla allí y se encontraría atrapada sin más remedio que soportar esa agonía hasta dormirse del cansancio. Existía esa posibilidad. 

Existían muchas posibilidades, y ella no podía dejar de pensar a esas horas del alba.

sábado, 1 de octubre de 2016

Incómoda necesidad

Durante el día, los rayos del sol me iluminan, y es como si no necesitara nada más.
Pero cae la noche y mi piel me pide esa luz que sólo emanaba de la tuya.
Tu ausencia toma el aire de mi habitación, ni abriendo la ventana logro respirar bien.


No sé a quien pedir ayuda, y solo puedo pensar en lo hermoso que era sentirme en mi hogar.
Te diría que me abrazaras esta noche, pero te encuentras demasiado lejos, y no llegarías a tiempo.


domingo, 10 de julio de 2016

Añoranza y olvido

Su piel se sentía incompleta.
Tanto se acostumbró a la de él que de repente no tenerla se sentía extraño. Jamás volvería a tenerla.
Era como si aquella piel se hubiera convertido en parte de la suya. O como si ahora necesitara ese contacto, así fuese con alguien más.
Evitaba pensarlo, pero a veces sentía la necesidad de que la acariciaran. De sentir algo que le recordara al amor. Le faltaba ese cariño de antes.
Se sentía estúpida por sentir eso. Antes de conocer esa piel nunca había necesitado una conexión corporal así. 

Pero ahora allí estaba. Percibiendo una nueva fragancia, una nueva textura. Riendo de a momentos, pero era como si su corazón estuviera apagado, y su mente fluyera en un infinito mar de galaxias personales.
Su cuerpo se sentía vulnerable, pero abierto a sentirse acompañado.

Sabía que ninguna piel sería como la de él. Pero eso es justo lo que quería. Olvidar aquella piel.

sábado, 9 de julio de 2016

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Pensamientos suicidas.
La atacaban casi siempre por las noches.
No la dejaban dormir en paz.
Necesitaba salir afuera para olvidarlos. 
Se perdía en el viento nocturno para no volver a la soledad de su cama. 
Su mente no podía quedar quieta un segundo, porque la oscuridad se apoderaba de ella si lo hacía. 

Buscaba con desesperación reír con alguien, para no caer en la depresión. Esa era su terapia.

jueves, 7 de abril de 2016

Espíritus



Mientras caminaba hacia el puente se aseguraba que nadie estuviera cerca. A esas horas de la noche difícil era encontrarse con alguien. Las estrellas brillaban por su ausencia, y la luna asomando tímidamente sobre las nubes parecía ser su única espía. Observó la oscuridad que la esperaba, y pensó que era igual que el cielo nocturno. No lo dudo más y saltó, saltó al fin de su vida. Siempre le habían gustado las alturas y la velocidad, así que pensó que una muerte así sería como poder expresar su esencia en toda su libertad. Sintió la adrenalina en cada fibra de su ser, mientras el aire chocaba contra su cuerpo. Y luego, el aterrizaje. Su espíritu huyó de su cuerpo, dejándolo eternamente inmóvil. Pero eso no importaba, su espíritu volaba al fin. Ella no lo sabía pero, desde arriba, detrás de un farol del puente, un segundo espía la había contemplado en el último instante, y tanto fue su deseo de no perderla que se lanzó al vacío, buscando a su secretamente amado espíritu.


martes, 15 de diciembre de 2015

Margaritas

Tu presencia es como una tina de margaritas.



Puedo disfrutar de su belleza o ahogarme en ella.


Apareces, y comienzas a llenar el agua con esas flores.

Me metes en la tina y me endulzas con ellas, pero tanta dulzura hace que me pierda, y no te das cuenta.
                                                              
Sigues llenándome en ese mundo de palidez y pureza en pétalos, con sus centros amarillos como mis faros en la oscuridad.

Creo que estoy sintiendo lo más cercano a la felicidad. Pero de alguna manera las flores comienzan a romperse de tanto haber permanecido en el agua, y se llevan lejos mi seguridad.

Vacía. Queriendo de nuevo las margaritas que me entregaste, pero tú ya te has marchado.