viernes, 13 de marzo de 2015

Un pedacito de cielo

Él se enamoro de ese cielo. Jamás había contemplado uno tan brillante y lleno de vida como ese. Era especial. Pero tanto se enamoró que quiso tener parte de él, y así, disimuladamente, le fue quitando estrellas. 

Un cielo que tanto iluminaba, comenzó a apagarse. No fue tanta la diferencia a decir verdad, el cielo seguía siendo hermoso para quien lo mirara, y su luz no era escasa. Pero ahora en su interior tenía miedo.

Siempre fue y será el mismo cielo, sólo que ahora tiene menos estrellas. 




[La inocencia perdida]


lunes, 26 de enero de 2015

Nuestras noches

Nuestras noches. Qué lindo es decir que son "nuestras". 
Nuestras noches son mágicas, llenas de amor, y también inocentes.

Amo el acariciar de nuestras pieles, las miradas perdidas en el otro, los cabellos despeinados.
Amo las risas tontas.
Amo la intimidad de dormir juntos, esa sensación de paz y hogar que me transmites.
Amo la ternura de esperar para concretar nuestra unión.
Amo tu rostro en la oscuridad, las palabras susurradas.
Amo el despertar y estar contigo. 


[Que no se termine nunca]

Realidad

Y llego al momento en el que pienso que no sé como voy a hacer para no verte todos los días, no sentirte más.


Me has llevado al más anhelado cielo que jamás tuve. Pero cuando el verano acabe, todos mis días junto a ti solo serán recuerdos, ya no podremos vernos con esta frecuencia. No quiero imaginarlo, no quiero sentirme sola. No quiero distancia entre nosotros. 

Me siento una niña enamorada de un chico grande, que nunca estará a su alcance.



Y se que estás conmigo, pero simplemente te necesito, y siempre te querré a mi lado. 

Pero el mundo no va a dejar de girar por nosotros.


Solo nos queda esperar, esperar que los tiempos que vengan no distancien nuestros corazones.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Piel y melodías

Jamás una conexión se había sentido tan fuerte como la nuestra. Cada abrazo era infinito, y cada caricia como un pedacito de nube en mi piel. 

Cuando nuestras voces se hicieron una, compartiendo la misma canción, me di cuenta de lo sola que había estado toda mi vida. La sintonía de nuestras cuerdas vocales, el sentimiento mutuo, hicieron que luego de ese mágico momento mis ojos comenzaran a inundarse, inundarse de alegría, y tristeza por saber que ese día te irías.

martes, 7 de octubre de 2014

La ventana

Los pájaros componían sus alegres melodías una vez más. El triste y oscuro paisaje no hacía juego con esos cantos llenos de vida. La niña asomada a la ventana proyectaba una mirada perdida en lo vacío del bosque. Se había enfrentado por primera vez a la muerte. No podía entender como era posible que su padre hubiera muerto. Tenía un alma tan joven, que jamás se había cuestionado mucho sobre la caducidad de la vida. Lentamente las gotas comenzaban a caer del cielo, al mismo tiempo que el rocío en sus verdes ojos. Los pájaros que de cierta manera la acompañaban se estaban yendo, se alejaban mientras la lluvia aumentaba su ritmo. Se iban sin decir adiós. El cielo se tiñó de un gris oscuro, mientras que la humedad se desprendía tanto de los ojos de la niña como de la tierra.



Pronto su madre la vio, la abrazó fuertemente, le limpió cuidadosamente su carita, sonrió por un segundo y comenzó a llorar. La niña al ver esa escena, se acercó y le dijo:
"Mamá, aunque ahora veas todo tu mundo gris y lluvioso, como en el cielo, y aunque sientas que todo se ha ido, al igual que los pájaros que ya se han marchado, pronto todo volverá a estar bien. Miro por esta ventana todos los días y los pájaros y el sol siempre vuelven. Creo que esa certeza es lo que más me gusta de mirar a través de ella." 

viernes, 29 de agosto de 2014

Duele

Duele amarte. Duele que estés lejos. Duele no ver tu mirada. Duele no sentir el calor de tu cuerpo junto al mío. Duele no saber cuándo volveré a verte. Duele no poder abrazarte. Duele no poder acariciar tu rostro. Duele no poder compartir una cena. Duele no poder sentir tus labios junto con los míos. Duele no poder acurrucarme en la cama junto a vos. Duele no poder hacer cosas que quisiera hacer todos los días. Duele no poder verte.Verte reír, llorar, emocionarte, decepcionarte. Verte feliz. 
Duele no poder decirte "no estás solo" junto con un abrazo.

Y sin embargo, es un dolor dulce, el cual jamás me arrepentiré de sentir.

lunes, 21 de julio de 2014

Esa esquina

Sentado en su silla, miraba siempre hacia la calle. Mirándola a ella pasar todos los días por su vereda. Viéndola, deleitándose en su caminar, su silueta, su rostro, sus ojos curiosos. Comenzó a imaginarla a su lado, escuchando su voz, haciéndola reír, haciéndola feliz. Poco a poco comenzó a convertirse en una clase de tortura verla todos los días pasar sin poder hablarle, sin poder conocerla, sin poder comprobar si era realmente como él la imaginaba. Hasta que un día su corazón guió sus pies, su mente dejó de preocuparse y solo se centró en ella. Y la siguió. Se dirigió detrás de ella, decidido a no dejarla ir, a no perderla, hasta llegar a una esquina de la plaza. Le tocó el hombro, haciéndola dar vuelta. Y el resto fue historia. Con la rapidez en la que comenzaron a reírse y conversar, se enamoraron.